«Si te has decidido a servir al Señor, prepárate para la prueba. Conserva recto tu corazón y sé decidido, no te pongas nervioso cuando vengan las dificultades. Apégate al Señor, no te apartes de él; si actúas así, arribarás a buen puerto al final de tus días. Aceptas todo lo que te pase y sé paciente cuando te halles botado en el suelo. Porque así como el oro se purifica en el fuego, así también los que agradan a Dios pasan por el crisol de la humillación.»
-Siracides (Eclesiastico) 2, 1-5
«Muchos quieren el matrimonio. . .pero seguir viviendo como solteros. eso no existe
El matrimonio representa una decisión profunda que va mucho más allá de un compromiso...





