La idea de no votar por odio subraya la importancia de basar las decisiones políticas en la esperanza, la construcción democrática y la convivencia pacífica, en lugar de la polarización. Fomentar el voto reflexivo ayuda a evitar la deshumanización y el discurso de intolerancia utilizado por actores políticos.
Vivir sin hacerse preguntas
Vivimos rodeados de respuestas, pero cada vez pensamos menos. ¿Cómo afectan la inteligencia...





