La ganadora del Oscar a mejor actriz, Jessie Buckley, transformó la gala en un tributo a la institución familiar.
Al recibir su estatuilla, la actriz rompió con un gran discurso: “Me gustaría dedicar esto al hermoso caos del corazón de una madre”.
Con una firmeza que desafía las narrativas progresistas, Buckley recordó a la audiencia que “el matrimonio no es una trampa” y que “los bebés no son una carga”, sentenciando con orgullo que “la maternidad es un regalo”.






