El método de oración de los monjes

Escrito por Jorge Sotomayor

06/19/2026

Sección: Lo que creemos

La Lectio Divina: el método de oración con la Biblia que los monjes usan hace 15 siglos

La Sagrada Escritura no es un libro del pasado para ser leído con curiosidad intelectual, sino la Palabra viva de un Dios que desea hablar al corazón del hombre hoy. Sin embargo, muchos católicos abren la Biblia sin saber cómo adentrarse en sus páginas, perdiéndose en la superficie del texto. Para superar esta barrera, la Iglesia custodia un tesoro metodológico que los monjes de Occidente han practicado durante mil quinientos años: la Lectio Divina.

Estructurada formalmente en el siglo doce por el monje cartujo Guigo, pero vivida desde los inicios del monacato por San Benito, esta disciplina no es un estudio exegético frío, sino una escalera espiritual que eleva el alma desde la tierra hasta la intimidad con Dios a través de cuatro peldaños fundamentales.

El primer paso es la Lectio (Lectura): leer el texto sagrado con atención, reverencia y detenimiento, preguntándose estrictamente qué dice el texto en sí mismo. El segundo es la Meditatio (Meditación): confrontar esa palabra con la propia vida, rumiando las frases para descubrir qué me dice Dios a mí a través de ese pasaje.

El tercer peldaño es la Oratio (Oración): la respuesta del alma a la voz divina. Aquí el corazón habla, pide perdón, da gracias o suplica la gracia necesaria según lo que Dios ha despertado en su interior. Finalmente, el proceso corona en la Contemplatio (Contemplación): un estado de silencio adorante donde el alma descansa pacíficamente en la presencia del Señor, dejándose transformar por Su amor.

Como nos enseña el magisterio vivo del Papa León XIV, la revitalización de la fe exige un retorno urgente a la Palabra de Dios meditada bajo la guía de la Tradición. La Lectio Divina nos arranca del ruido del mundo secular y nos enseña a sintonizar la frecuencia del Cielo. Quien practica este método con constancia deja de ser un oyente olvidadizo y se convierte en un testigo audaz, configurando sus pensamientos con los pensamientos de Cristo.

Noticias Relacionadas