Cuida tus palabras, también con ellas puedes herir el alma

Escrito por Jorge Sotomayor

09/18/2026

Sección: Lo que se cuenta

 

Las palabras tienen un poder mucho mayor del que imaginamos. Pueden consolar a quien sufre, devolver esperanza al que está desanimado y llevar paz a un corazón atribulado, pero también pueden herir, humillar y acostumbrar poco a poco nuestra alma a expresiones que no corresponden a la dignidad de un cristiano.

Por eso se atribuye a San Juan María Vianney esta seria advertencia: «Cuida muchísimo tu lenguaje. El infierno usa las malas palabras de una persona para derramar su impureza sobre la tierra y ensuciar las almas».

Más allá de la expresión utilizada por el santo, su enseñanza nos invita a examinar nuestro modo de hablar. Lo que sale de nuestros labios también revela aquello que estamos permitiendo crecer dentro de nuestro corazón. Una palabra vulgar, una ofensa o una expresión utilizada constantemente pueden parecer pequeñas, pero pueden ir formando hábitos y afectar a quienes nos escuchan.

El cristiano está llamado a utilizar el lenguaje para edificar, no para degradar; para transmitir verdad, caridad y respeto, no para llenar el ambiente de palabras que ofenden la pureza o la dignidad de los demás.

Antes de hablar, pensemos: ¿estas palabras agradan a Dios?, ¿ayudan a alguien?, ¿dan buen ejemplo?

Pidamos al Señor la gracia de cuidar nuestra lengua, porque también con nuestras palabras podemos acercar a otros a Dios o alejarlos de Él.

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