«¿Por qué nos escupen?»: así empeora día a día la situación de los cristianos en Tierra Santa

Escrito por Jorge Sotomayor

10/04/2026

Autoridades cristianas de Tierra Santa visitan Taybeh, aldea cristiana en Cisjordania, tras uno de los muchos ataques recibido por colonos judíos.

 

La presencia cristiana en Tierra Santa está amenazada, según Bernard Poggi, rector del seminario del Patriarcado Latino de Jerusalén en Beit Jala, cerca de Belén, tal y como recoge Ayuda a la Iglesia Necesitada. Y pese a ello, considera que la esperanza entre los cristianos sigue siendo fuerte y las comunidades continúan siendo dinámicas.

La violencia y la intimidación, la falta de empleo, las restricciones a la libertad de movimiento y las dificultades económicas están privando cada vez más a los cristianos de la posibilidad de permanecer en su tierra natal. “Nadie necesita ordenar explícitamente a los cristianos que abandonen el país”, afirmó Poggi.

Más bien, es el efecto acumulado de numerosas presiones lo que hace que la permanencia resulte cada vez más difícil: controles de carretera, tierras agrícolas inaccesibles, falta de permisos de trabajo, intimidaciones y ausencia de perspectivas de futuro. “Cuando una familia llega a la conclusión de que la única manera de garantizar un futuro seguro para sus hijos es marcharse, entonces la emigración deja de ser una decisión verdaderamente libre”, señala.

Poggi expresó una preocupación especial por el aumento de la violencia contra los cristianos por parte de colonos judíos. Entre otros ejemplos, se refirió a Taybeh, el último pueblo completamente cristiano de Cisjordania. “Cuando se atacan campos, vehículos, viviendas o iglesias, la consecuencia es siempre la misma: a los cristianos les resulta más difícil permanecer en su tierra, y el espacio en el que pueden vivir se vuelve cada vez más reducido”, agrega.

Los cristianos también sufren hostilidad en Jerusalén. Poggi relató una visita realizada con jóvenes seminaristas procedentes de los Territorios Palestinos. Para muchos de ellos, era la primera vez que podían visitar los Santos Lugares de Jerusalén, situados a tan solo unos kilómetros de sus hogares. Mientras el grupo caminaba desde el Monte Sión, varios niños se acercaron y escupieron a los seminaristas por las cruces que llevaban visiblemente. “¿Por qué nos escupen?”, le preguntaron los jóvenes. Poggi les mostró entonces a las personas rezando junto al Muro Occidental, para destacar la oración como un elemento que une a las religiones.

La situación económica constituye también una de las mayores amenazas para la presencia cristiana, explicó Poggi. Especialmente grave es el colapso del sector de las peregrinaciones y del turismo en la zona de Belén, que tradicionalmente ha dado empleo a numerosos cristianos. Guías turísticos, comerciantes, artesanos, empleados de hotel y jóvenes graduados universitarios figuran entre los más afectados.

Las restricciones en los permisos de trabajo y la libertad de movimiento agravan aún más el problema. Para las pequeñas comunidades cristianas estas limitaciones tienen un impacto especialmente importante, ya que Jerusalén, Belén y otras localidades están estrechamente conectadas por vínculos económicos, eclesiales y familiares.

La situación en la Franja de Gaza también es dramática. Según cifras locales, antes del estallido de la guerra la comunidad cristiana estaba formada por unas 1.000 personas; a finales de 2025 apenas quedaban 541. «En una comunidad de este tamaño, cada familia cuenta», subrayó Poggi. A pesar de ello, la parroquia católica de la Sagrada Familia y la parroquia greco-ortodoxa de San Porfirio continúan sirviendo como lugares de refugio, ayudando a las personas independientemente de su religión.

 


Fuente: RELIGIÓN EN LIBERTAD

 

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