Cuando la vida cotidiana ya no parece coincidir con lo que nos mueve por dentro, puede surgir una sensación de pérdida de rumbo. La psicóloga Maud Simon comparte con Aleteia algunas claves para reencontrar nuestro «yo auténtico»
Aveces pasa que ya no nos sentimos plenamente en sintonía con nuestra vida, sin poder entender por qué. Detrás de una situación estable, un trabajo aparentemente satisfactorio o una vida cotidiana bien ocupada puede esconderse una sensación de desajuste, como si una parte de uno mismo aún estuviera buscando su lugar. Es esta «disonancia existencial» la que la psicóloga y coach Maud Simon explora en su nuevo libro Volver a encender la luz.

¿Cómo se puede reconocer la disonancia existencial?
Esta desconexión entre quienes somos realmente en lo más profundo de nuestro ser y la vida que llevamos puede manifestarse de diversas formas. Puede incluir sentirse perdido, una falta de claridad, la sensación de estar estancado o confinado en la propia vida, dificultad para tomar decisiones, ansiedad, irritabilidad o la sensación de no poder ser uno mismo plenamente, entre otras cosas.
A estos signos se suma, a veces, la sensación de que una parte de uno mismo permanece sin expresar, como si un potencial sin explotar estuviera buscando encontrar su lugar y desarrollarse, explica la psicóloga. Para ayudar a identificar esta disonancia existencial, Maud Simon ofrece una prueba en su libro para determinar si existe tal desconexión.
1 – «Si estuviera seguro de no decepcionar a nadie, yo…»
El miedo a decepcionar puede pesar mucho en las decisiones de la vida. A veces lleva a dar prioridad a lo que se espera de uno, en lugar de a lo que realmente corresponde a las propias aspiraciones. Para dejar de lado estos reflejos, Maud Simon propone tomar una hoja, un lápiz y completar espontáneamente la frase «Si estuviera segura de no decepcionar a nadie, yo…». El objetivo no es tomar una decisión de inmediato, sino dejar que surja lo que viene de manera natural.
La escritura ocupa un lugar importante en este proceso de «reencontrar tu yo auténtico». «Escribir te permite tomar distancia y no tener de inmediato una respuesta prefabricada», explica la psicóloga. Para cada una de las preguntas que siguen, Maud Simon invita a dejar de lado, mientras realizas el ejercicio, las expectativas externas para prestar más atención a lo que surge en tu interior.
2 – «Si estuviera segura de que es la decisión correcta, yo…»
A veces, la duda puede impedir que un deseo se haga realidad. Al sopesar constantemente las consecuencias de una decisión, al buscar la certeza o al temer equivocarse, un anhelo puede terminar quedándose solo en una idea. Para tomar un poco de distancia de estas dudas, este ejercicio te invita a imaginar qué elegirías si el miedo a equivocarte ya no fuera un obstáculo.
Esta forma de proyectarse permite sacar a la luz deseos que tal vez nunca se habían expresado con claridad. «¡El objetivo es encontrar tu verdadera esencia y yo soy una detective en busca de esa verdad!», señala la coach. La respuesta constituye entonces una pista que hay que dejar madurar para discernir mejor lo que realmente importa.
3 – «Si fuera libre, yo…»
¿Y si, por unos minutos, no tuviéramos que tomar en cuenta ninguna restricción? Ni las expectativas de los demás, ni las consideraciones materiales, ni lo que creemos que es posible o razonable. «Si fuera libre, yo…» invita a observar lo que surge cuando esos límites se dejan de lado momentáneamente.
«Esto permite, por un tiempo, abstraerse de lo que es posible o no, de las limitaciones logísticas y financieras, y poder decirse, en términos generales, que si todo fuera posible, esto es lo que realmente me gustaría», explica Maud Simon.
Sin embargo, el ejercicio no consiste en quedarse en una idea vaga. Por el contrario, la psicóloga invita a desarrollar realmente la respuesta, imaginando de manera concreta cómo sería esa vida y, por ejemplo, cómo serían los días si todas las posibilidades estuvieran abiertas.

4 – «Una verdad de mi yo auténtico, hoy, es que…»
Después de dejar que surjan estos deseos, rumbos y aspiraciones, queda por releerlos, aclara la autora. ¿Qué palabras se repiten? ¿Qué ideas aparecen varias veces? ¿Qué parece particularmente importante? Todas estas preguntas permiten sacar a la luz, detrás de las respuestas espontáneas, algunas de las aspiraciones profundas del «yo auténtico».
Así, en los ejercicios que propone, Maud Simon invita finalmente a completar esta frase: «Una verdad de mi yo auténtico, hoy, es que…». La idea no es cambiar radicalmente la vida de inmediato, sino simplemente empezar a poner palabras a lo que pide ser escuchado.
Porque, para la psicóloga, el reajuste no se logra con una sola decisión. Se construye progresivamente, a través de pequeñas decisiones que permiten, poco a poco, acercarse a uno mismo. «No es un golpe de varita mágica», advierte. Es un proceso de aprendizaje que consiste en desarrollar la conciencia interior y discernir qué nos acerca o nos aleja de nosotros mismos.






