Siempre fui una alumna excelente. Por eso, el día que empecé a sentir que mi cabeza ya no respondía fue uno de los momentos más difíciles de mi vida. Tenía 14 años y estaba atravesando una anorexia. Cuando miro hacia atrás, lo que más me sorprende es lo poco preparada que estuvo la escuela para acompañarme. Me encontré con una institución rígida. Me sentí sola y hasta llegué a quedar libre. . .






