Como únicos somos cada uno de nosotros.
Cada ser humano es único, irrepetible y original, constituyendo la base de la dignidad humana y la singularidad personal. No existen dos personas iguales en el mundo; cada uno posee una combinación distintiva de características físicas (como la huella dactilar), cada uno con su ADN, sus talentos, historias y formas de aprendizaje que los hacen especiales y auténticos. Así también mamá y papá.






