Todos fuimos ese pequeño ser humano.
Todos fuimos un embrión.
Todos fuimos un bebé.
Todos fuimos niños.
La vida no comienza cuando somos deseados, cuando nacemos o cuando podemos hablar.
La vida comienza desde la concepción.
Cada etapa merece el mismo respeto, la misma protección y el mismo amor.
Porque la dignidad humana no se conquista con los años. Se tiene desde el primer instante.
Defendamos la vida.





