La demografía es la ciencia que estudia la población humana analizando su tamaño, estructura, evolución y características generales. Se basa en estadísticas y censos para examinar factores como la fecundidad, la mortalidad y la migración, y es fundamental para la planificación de políticas públicas en áreas como salud y desarrollo.
Ha trascendido un trabajo conjunto realizado por especialistas de las universidades de Buenos Aires, Ámsterdam y el Instituto Max Planck de Alemania sobre investigaciones demográficas concluyendo que: «Las familias son cada vez más pequeñas, delgadas y alargadas». ¿Qué quiere decir? Las familias adelgazan: las mujeres tienen menos hijos, estos tienen menos primos y apenas hermanos, pero más abuelos y bisabuelos vivos. La familia crece en el modelo vertical. Su tamaño no ha dejado de reducirse desde 1950 y seguirá haciéndolo con fuerza
¿Qué cambios debiera implicar esto? No es solo que el número de parientes cambie, sino que la distancia de edad entre las personas y sus parientes también va a aumentar considerablemente. Esto quiere decir que hay un envejecimiento también dentro de las propias familias, ya no tenemos tantos primos, sino que tenemos más abuelos y nietos vivos al mismo tiempo. Las familias no van a ser solo los lazos de sangre porque simplemente hay menos parientes biológicos. No van a poder cuidarnos los parientes, va a haber otra gente.
¿Y los gobiernos están escuchando?









