Un niño puede aprender que la discapacidad no es una razón para alejarse, sino una oportunidad para aprender a convivir, ayudar e integrar dentro y fuera del aula
Si llega un niño nuevo al salón de clases, es bueno incluirlo y hacerlo sentir parte del grupo, pero ¿qué pasa cuando este nuevo compañero tiene alguna discapacidad? Primero, es necesario que, antes de enseñar a tu hijo a ayudar a alguien con discapacidad, le enseñes a verlo correctamente y no como alguien a quien hay que compadecer.
El programa de Educación Inicial Un Buen Comienzo, publicado por el Gobierno de México, utiliza un enfoque interesante: plantea que muchas dificultades de aprendizaje y participación no están exclusivamente en el niño, sino también en los contextos que no consideran las diferencias. Por eso propone eliminar barreras y crear una cultura de inclusión, en la escuela, en los parques o áreas recreativas infantiles.
Hijos incluyentes en la escuela
El pasaje en el Evangelio de San Marcos 2,1-12 nos narra la historia de cuatro hombres que llevaron a su amigo hasta un tejado para que pudiera encontrarse con el Maestro; Jesús, al contemplar la fe y la acción de aquellos compañeros, recibió al paralítico y lo curó.
Este bello pasaje nos recuerda el valor de la amistad, de la ayuda mutua y de la verdadera inclusión. Pero también nos invita a no perdernos de la gran amistad que se puede sembrar.
Por tal motivo, es bueno enseñar a nuestros niños a tratar a todos con caridad, no sólo a los que ya son sus amigos, sino también a quienes tienen distintas habilidades o capacidades.
1 – Ver a su compañero y no la discapacidad
Muchas veces pensamos que un niño con discapacidad requiere de un trato complicado y completamente distinto, pero muchos niños tienen una gran capacidad de sostener.
Es normal que al inicio tu hijo tenga algunas dudas y más si nunca ha convivido con un niño que tiene discapacidad. Explícale con naturalidad y sin convertir el tema en algo misterioso o anormal.
2 – Ayudar de acuerdo con sus necesidades
La psicóloga Vanessa Fuentes aborda precisamente cómo enseñar a los niños a comprender y respetar la discapacidad. Señala que los padres tienen un papel importante porque los niños observan e imitan las actitudes de los adultos frente a las personas con discapacidad. También advierte que el miedo, la distancia o la falta de información de los adultos pueden terminar reproduciéndose en los niños.
Ella recomienda aplicar la regla de oro: primero preguntar, después ayudar.
Puedes enseñarle a tu hijo a preguntar de manera concreta a su compañero:
- «¿Necesitas ayuda?»
- «¿Quieres que te acompañe?»
- «¿Quieres que lo hagamos juntos?»
- «¿Cómo puedo ayudarte?»
3 – Incluir en el salón y trabajos en equipo
Puedes motivar a tu pequeño para que invite a jugar a su compañero, que lo integre en el equipo o lo ayude con algún tema de clase en el que tenga dudas.
4 – No tener lástima
Evita frases como «pobrecito» o «qué lástima» porque pueden transmitir una idea equivocada: que la persona es menos capaz o que su vida merece compasión. La experta recomienda ayudar al niño a verlo como a otro compañero y saber que también él puede aprender en clase.
Estos consejos te ayudarán a orientar a tu hijo y así podrá establecer una buena amistad con su nuevo compañero. De modo que promuevas en él el sentido de la empatía y la amistad.
Fuente: ALETEIA





