Embriones congelados: vidas humanas sin bautismo ni dignidad

Escrito por Jorge Sotomayor

05/11/2026

¿Qué pasa con los embriones engendrados in vitro y que, después de ser congelados se les niega la posibilidad de recibir el Bautismo y se ignora su dignidad?

 

 

Un interminable debate bioético gira en torno a las técnicas usadas para que las parejas estériles puedan concebir y ser padres.  De hecho, son muchos los dilemas que se desprenden de esta premisa. Una de ellas es sobre si esto es un derecho que pertenece naturalmente a los padres o a los hijos; pero otras son: ¿la fecundación in vitro será aprobada en algún momento por la Iglesia?, ¿se atenta contra la dignidad humana de los embriones congelados y la posibilidad de darles el Bautismo?

Pero, más allá de la manera en que se ha experimentado para procrear, está el destino de los embriones que no son implantados dentro del vientre de su madre, situación que abre otra discusión inconclusa: ¿qué se debe hacer con los embriones criopreservados?

Para tratar de esclarecer un tanto esta dura cuestión moral, Aleteia entrevistó al padre Luis Rafael Gandini Pérez, doctorando en Bioética por la Universidad Anáhuac de México y residente en la parroquia de Nuestra Señora de Lourdes, en San Luis, Argentina.

El dilema de los embriones criopreservados

El padre Gandini, licenciado en Ciencias para la Familia y magister en Bioética, publicó un artículo en la revista «Medicina y ética» que se titula: Embriones humanos criopreservados: un análisis bioético de alternativa desde la dignidad personalista, trabajo de investigación que se enfoca en resolver la situación de los embriones humanos congelados que no son implantados.

Ante la urgencia de dar solución a estas vidas humanas que se encuentran en suspenso, hay que enfrentar dos realidades: se atenta contra su dignidad humana y se les niega la posibilidad de administrarles el Bautismo – cuestión que no está integrada a su artículo, pero que el sacerdote nos comenta en la entrevista -.

Ante esta situación, el padre Rafael menciona las siguientes opciones disponibles: «Implantación (en la madre biológica o en terceros), investigación científica, congelación indefinida, destrucción activa o descongelación para permitir su muerte natural».

Por supuesto, el sacerdote afirma que estas opciones «no son neutrales desde una perspectiva ética, y cada una implica juicios sobre la naturaleza del embrión y sus derechos».

La propuesta más viable

Basado en las enseñanzas de la Iglesia católica y los principios de la bioética personalista, el padre Gandini menciona la hipótesis que, a su parecer, es la más adecuada para la dignidad del embrión humano congelado: «Dejarlo morir» y lo pone por encima de otras opciones discutidas, como son la implantación en la madre o en terceros, el uso para la investigación y la congelación indefinida (7.1), porque en todos los casos «implica la manipulación de un ser humano» que no está conforme a su dignidad.

Para eso, hace una aclaración: no es lo mismo matar que dejar morir. La diferencia radica en la intención:

«Matar implica colocar a una persona, que no está muriendo, en un estado en el que sí morirá y hacerlo con la intención de que ocurra».

En cambio, si se les descongela:

«Se libera a los embriones de una situación injusta. Con la descongelación se los devuelve a su estado natural y se les permite que sigan su curso natural, aunque se prevea la muerte. Se retira un obstáculo previamente introducido para detener el curso natural de la vida humana. Con la acción de dejarlos morir se persigue terminar con una situación injusta, indigna e impropia para cualquier ser humano. Mantenerlos congelados es contrario a la dignidad humana porque detiene el proceso biológico natural (7.1-D).

De acuerdo con el padre Rafael, la razón que refuerza esta hipótesis es que «el fin buscado es liberar a los embriones de estar en un medio antinatural, indigno y desproporcionado, como lo es la congelación en nitrógeno».

El debate sigue abierto

Además, cita la Instrucción Donum Vitae en la que se confirma esta valoración:

«Aunque se realice para mantener en vida al embrión (…) constituye una ofensa al respeto debido a los seres humanos, por cuanto les expone a graves riesgos de muerte o de daño a la integridad física, les priva al menos temporalmente de la acogida y de la gestación materna y les pone en una situación susceptible de nuevas lesiones y manipulaciones».

Finalmente, el padre Gandini afirma que «El debate sobre el destino de los embriones criopreservados seguirá abierto, mientras estas técnicas se sigan realizando» refiriéndose a la de reproducción asistida.

Por eso concluye: «Mientras tanto, su descongelación sin transferencia parece ser la opción menos lesiva desde la perspectiva personalista».

Y, agregaríamos: también queda pendiente la posibilidad de bautizarlos antes de que mueran.

 

 


Fuente: ALETEIA

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