Jessica vivió siete años como un hombre: «Ser masculina me hacía sentir más protegida»

Escrito por Jorge Sotomayor

08/25/2026

A los 21 años, mientras estudiaba en Sacramento (EE.UU), conoció el término «transgénero». «Soy muy alta, tengo las manos grandes, los pies grandes… Empecé a pensar que había nacido en el cuerpo equivocado», recuerda.

 

 

Jessica es una joven de Sacramento, California (EE.UU), que acaba de compartir en el canal de YouTube La Verdad os hará libres su testimonio marcado por la dureza de la infancia, la búsqueda de identidad en la adolescencia y un proceso de transición de género que la llevó al límite. Hoy, asegura que su vida cambió tras un encuentro con Dios.

«Recuerdo que mi infancia se parecía más a la de una madre que a la de una niña», relata Jessica, segunda de cinco hermanos. Desde los 10 años asumió responsabilidades de cuidado y sufrió agresiones físicas en su entorno cercano

Un cuerpo «equivocado»

«No me sentía segura para contárselo a mi madre», confiesa. Esa etapa la llevó a sentirse más cómoda adoptando rasgos masculinos: «Me hacía sentir más protegida siendo más masculina que femenina».

En la adolescencia, la inseguridad por su físico y la falta de ternura en su relación con su madre la empujaron a pensar que había nacido en el cuerpo equivocado. «Soy muy alta, tengo las manos grandes, los pies grandes… Empecé a pensar que había nacido en el cuerpo equivocado», recuerda.

A los 21 años, mientras estudiaba en Sacramento, conoció el término «transgénero». «Fue un momento revelador en el que por fin encontré lo que creía que era la armonía», afirma. En cuestión de meses cambió su nombre, cortó su cabello y comenzó tratamientos hormonales. 

«Cuando me ponía esas inyecciones sentía una oleada de energía por todo el cuerpo», describe. Dos años después se sometió a cirugía de pecho y creyó haber alcanzado el «sueño americano»: pareja, casa y estabilidad.

Sin embargo, la euforia inicial dio paso a la ansiedad y la depresión. «Empecé a compararme con otros hombres trans… ¿soy lo suficientemente hombre?», se preguntaba. Esa espiral la llevó a intentos de suicidio. «Me tomé un montón de pastillas y me quedé sentada en mi coche esperando a morir», confiesa.

El giro hacia la fe

El punto de inflexión llegó en un hospital psiquiátrico. «Fue allí cuando me di cuenta de que estaba destinada a vivir», recuerda. Poco después, un jefe le dijo: «Jesús te quiere». Esa frase marcó el inicio de su acercamiento a la fe. 

 

 

«Romanos 12:2 fue el comienzo de todo en mi vida… la transformación empieza por dentro», asegura. Otro pasaje, el Salmo 139, le reveló que «Dios ya me conocía antes de que yo estuviera en este mundo».

Jessica afirma que comprendió que la identidad masculina que había creado —»Aidán»— era fruto de su dolor. «El Señor me reveló que Aidán no estaba en el libro de la vida porque yo no lo había creado. Dios creó a Jessica», explica.

La comunidad cristiana la acogió con apoyo y cariño. «Me llevaron de compras, rezaron conmigo, me llevaron a comer fuera… vieron que era una chica destrozada», cuenta. Ese acompañamiento le permitió redescubrirse: «Me sentía lo suficientemente segura como para encontrarme a mí misma».

Hoy, Jessica asegura que ha recuperado su identidad femenina y su deseo de formar una familia. «Dios me perdonó y ahora puedo sentir el deseo más profundo que siempre ha sido formar una familia. Soy una mujer, tal y como Él me creó», afirma.

 


Fuente: RELIGIÓN EN LIBERTAD

Noticias Relacionadas