El Papa reúne en el Vaticano a obispos de todo el mundo para afrontar la crisis del matrimonio, escuchar a los jóvenes y acompañar a las familias. León XIV con los peregrinos congregados en la plaza de san Pedro en el Vaticano
La caída de los matrimonios religiosos, el miedo de los jóvenes al compromiso para toda la vida y el aumento de las rupturas matrimoniales preocupan al Papa León XIV.
El Pontífice ha convocado en el Vaticano a los presidentes de las conferencias episcopales de todo el mundo para reflexionar sobre una cuestión fundamental: ¿por qué cada vez menos jóvenes quieren casarse por la Iglesia?
El encuentro comenzó el 7 de octubre y se prolongará hasta el día 14.
La reunión coincide con el décimo aniversario de Amoris laetitia, la exhortación apostólica del Papa Francisco sobre el amor en la familia, publicada en 2016.
«Los jóvenes siguen anhelando el amor y la fidelidad»
Durante su intervención inaugural, León XIV reconoció que existe una distancia creciente entre la concepción cristiana del matrimonio y la manera en que actualmente se viven las relaciones afectivas.
«Los jóvenes siguen anhelando el amor, la fidelidad y el sentido de pertenencia», aseguró, aunque reconoció que muchos tienen dificultades para comprender cómo ese ideal puede hacerse realidad.
El Papa señaló que, para numerosos jóvenes, resulta difícil aceptar que un compromiso para toda la vida sea el camino para alcanzar el amor que desean.
Sin embargo, advirtió que esta situación no puede explicarse únicamente por un cambio de valores. La inseguridad económica, la soledad, las dificultades emocionales, la migración o la violencia también condicionan las decisiones sobre el matrimonio y la familia.
Por eso, pidió a los obispos que escuchen antes de ofrecer respuestas.
«¿Qué buscan verdaderamente las personas dentro de estos cambios culturales?», preguntó.
En España, menos de dos de cada diez bodas son religiosas
Las cifras reflejan la magnitud del problema.
Según los datos recogidos por ABC, en España el porcentaje de matrimonios celebrados por la Iglesia ha pasado del 55,27% en 2007 al 17,94% en 2024.
La edad para contraer matrimonio también se ha retrasado: los hombres se casan alrededor de los 35 años y las mujeres a los 33.
En 2024, según el Instituto Nacional de Estadística, se celebraron 175.364 matrimonios y se registraron 86.595 divorcios. Aunque ambas cifras corresponden al mismo año, no significa que esos divorcios procedan de los matrimonios celebrados entonces.
La tendencia se repite en otros países. En Polonia, las bodas religiosas han descendido un 45% durante los últimos cinco años, mientras que en Australia su proporción ha pasado del 88% al 16% en medio siglo.
«¿Qué tipo de Iglesia encuentran las personas cuando son más frágiles?»
León XIV dedicó una parte importante de su discurso a las familias que atraviesan dificultades, separaciones o situaciones de sufrimiento.
«Todos conocemos el abismo entre el bien que deseamos y lo que somos capaces de vivir», afirmó.
El Pontífice recordó que las personas necesitan «gracia, perdón y nuevos comienzos» y planteó una pregunta especialmente significativa:
«¿Qué tipo de Iglesia encuentran las personas precisamente cuando son más frágiles?»
También pidió que las comunidades cristianas sepan transmitir la verdad del Evangelio mediante la paciencia, la cercanía y la misericordia.
Argüello y Cobo representan a España
En el encuentro participan representantes episcopales de todo el mundo y once matrimonios invitados a compartir sus experiencias.
España está representada por el presidente de la Conferencia Episcopal, Luis Argüello, y por el cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid.
Cobo intervendrá como relator en el bloque dedicado a los primeros años de matrimonio, una etapa que los organizadores consideran decisiva para prevenir futuras rupturas.
Las reuniones se celebran a puerta cerrada y concluirán con una síntesis que será entregada al Papa, sin que esté prevista la publicación de un nuevo documento doctrinal.
León XIV quiere que este encuentro sirva para encontrar nuevas formas de anunciar la belleza del matrimonio cristiano y acompañar a las familias en sus dificultades.
Porque, como recordó a los obispos, la Iglesia no solo debe interpretar los cambios sociales, sino dejarse interpelar por ellos para anunciar el Evangelio de manera renovada.
Fuente: RELIGIÓN EN LIBERTAD






