El Gobierno nacional impulsa desde el año pasado un plan de modernización del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), según informó el vocero presidencial, Manuel Adorni. La iniciativa, que incluye venta de propiedades y reducción de personal, fue cuestionada por los consejos regionales del organismo, que denunciaron un ajuste “irracional e inconsulto”.
El INTA es el principal ente dedicado a impulsar y coordinar el desarrollo de investigaciones para el mejoramiento de la actividad agraria y de la vida rural. Tiene casi 70 años de historia, autarquía operativa y financiera, y funciona bajo la órbita del Ministerio de Economía.
En esta nota, el rol del organismo, su historia y funcionamiento, y las claves de la disputa actual.
INTA: origen, estructura, funcionamiento y personal
El INTA fue creado en diciembre de 1956 durante el gobierno de facto de Pedro Eugenio Aramburu, y su primer presidente fue el ingeniero agrónomo Marcelo Lernoud.
Hoy, funciona como un organismo público descentralizado con autarquía operativa y financiera, bajo la órbita de la Secretaría de Bioeconomía del Ministerio de Economía de la Nación. Su presidente es el ingeniero agrónomo Nicolás Bronzovich, designado en noviembre de 2024.
De acuerdo con los últimos datos oficiales, correspondientes a marzo de 2025, el INTA tiene 6.389 empleados, en su mayoría, personal en convenio colectivo de trabajo. En noviembre de 2023, último mes completo de la gestión del Frente de Todos, había 6.790 empleados. Es decir que entre noviembre de 2023 y marzo de 2025 la planta de personal se redujo en 401 empleados, casi un 6%.
Este personal se desempeña en las 5 ecorregiones de la Argentina -Noroeste, Noreste, Cuyo, Pampeana y Patagonia-, donde están distribuidos las diferentes sedes, entre los que se cuentan 15 Centros Regionales, 52 Estaciones Experimentales Agropecuarias, 359 Unidades de Extensión y 6 Centros de Investigación con 22 Institutos.
El órgano decisor del INTA es el Consejo Directivo -que discute y vota convenios y acuerdos emergentes de los centros regionales-, que integran 10 consejeros. El Consejo tiene 3 representantes del Ejecutivo, un representante de las facultades de Ciencias Veterinarias de las universidades nacionales y otro de las facultades de Agronomía, y 5 miembros de asociaciones de productores.
Ellos son: la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Aacrea), Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), la Federación Agraria Argentina (FAA), la Sociedad Rural Argentina (SRA) y la Confederación Intercooperativa Agropecuaria Cooperativa Limitada (Coninagro).
Según la Oficina Nacional de Presupuesto, en 2025 el INTA tiene un presupuesto de $ 224.357 millones, de los cuales a junio fue ejecutado el 30%. El monto total equivale al 0,23% del presupuesto vigente de la Administración Pública.
¿Qué se investiga en el INTA?
El trabajo de investigación en el organismo se divide en 6 grandes áreas del conocimiento: Agroindustria; Agropecuarias; Ciencias Veterinarias y Agronómicas; Economía y Prospectivas; Agricultura Familiar; y Recursos Naturales. Muchas de sus investigaciones se desarrollan en el marco de acuerdos con empresas del sector privado.
A modo de referencia, el área de Prensa del organismo consignó a Chequeado algunas de las investigaciones y desarrollos que realizó el INTA en estos últimos años, con incidencia directa en la vida práctica de las personas:
- Avena apta para celíacos: luego de 15 años de investigación, investigadores del INTA desarrollaron YAPA, una variedad de avena que se cultiva a campo en condiciones controladas para abastecer la producción de la línea de cosméticos Aveno de los Laboratorios Andrómaco.
- Queso que ayuda a reducir el colesterol. El INTA, junto a la empresa cordobesa Lácteos Capilla del Señor, desarrolló el primer queso de la Argentina que ayuda a reducir el colesterol y que aporta, por porción, un 30 % de los requerimientos diarios de vitamina E.
- Alergias provocadas por alimentos. El INTA coordina un espacio multidisciplinario que reúne a investigadores, médicos, organismos de control, industria alimenticia y grupos de pacientes donde se investiga y se generan desarrollos con el objetivo de proteger a quienes sufren alergias alimentarias.
- Tambos robotizados. En la Argentina, hay más de 400 tambos robotizados, un sistema de ordeño que utiliza robots para realizar el proceso de forma autónoma y permite que las vacas se ordeñen a su propio ritmo. Esta técnica fue desarrollada por el INTA y la empresa DeLaval, hace 10 años.
- Nueva vacuna contra el virus de la fiebre aftosa. El INTA, el National Research Council Canadá (NRCC) y Bioinnovo –empresa de base tecnológica conformada por el INTA y Vetanco SA– trabajan con la primera vacuna contra el virus de la fiebre aftosa que no utiliza material infectivo en su elaboración. “Se trata de un hito de relevancia mundial. Entre otras cosas, la fiebre aftosa puede producir la muerte de animales como vacas y toros, y puede afectar la producción de leche de los animales, lo que puede implicar una caída en la producción de alimentos”, indicaron.
Además, el INTA ofrece servicios a los productores agropecuarios. Entre ellos, análisis de laboratorios, ensayos de productos, capacitaciones y consultorías. “El INTA tiene una larga historia de logros, como el desarrollo de la soja y la siembra directa en Argentina, contribuyendo significativamente a la transformación del sector agropecuario”, sostuvo Jorge Brunori, investigador del INTA Marcos Juárez, en diálogo con Cadena Sudeste.
¿En qué consiste el “Plan de Modernización” del INTA que impulsa el Gobierno de Javier Milei?
Según anticipó Adorni en una conferencia de prensa, el Gobierno nacional impulsa un plan de modernización del INTA, que incluye la venta de edificios y tierras subutilizadas, y la baja de las 227 incorporaciones registradas en el último año de la gestión del Frente de Todos.
“De los US$ 250 millones al año que recibe el INTA, el 90% se usa para pagar sueldos; mientras que la participación privada en las investigaciones es inferior al 10%. El objetivo es que esta cifra aumente al 30% en 2027”, señaló Adorni. Y agregó: “De las 116.000 hectáreas que tiene el INTA, entre todos sus predios y propiedades, solo 45.000 de ellas se usan para experimentación con fines comerciales y productivos”.
En esta línea, el Consejo Directivo del INTA aprobó -de acuerdo a diferentes versiones periodísticas– en febrero el cierre de la Estación Experimental AMBA -que trabajaba sobre problemáticas y desafíos de la Agricultura Urbana y Periurbana- y la eliminación de 41 agencias de extensión.
¿Qué opinan los expertos y profesionales sobre la “modernización” del INTA?
La Fundación Alem emitió un documento, con el título “INTA: Reconversión, sí. Desmantelamiento, no”, en el que propone a las autoridades promover reformas intensas e inteligentes que fortalezcan la misión del ente y tenga en cuenta su impacto positivo sobre la economía argentina. Sin embargo, se opone al plan tal cual fue planteado por el oficialismo.
En el documento, se cuestiona la pérdida de la autonomía administrativa; la desconexión con las necesidades regionales; el impacto en la productividad agroindustrial y la competitividad nacional, entre otros.
Asimismo, el informe plantea la necesidad de que “cualquier cambio debe ser en consulta con los usuarios de la institución, principalmente los productores, y con expertos de otras instituciones relacionadas, como lo son expertos provenientes de las universidades y el Conicet”.
Por otra parte, Sebastián Bonnin, un investigador del INTA, difundió una carta en la que manifiesta su dolor por dejar atrás los años de investigación en el organismo, en la que asegura que el Gobierno busca despedir a unos 1.500 científicos del ente.
Fuente: CHEQUEADO