En 1885, San Juan Bosco tuvo un sueño que lo dejó profundamente impresionado.
Lo que vio parecía una escena aterradora…
Se encontraba en una enorme sala donde una multitud de demonios celebraba un congreso.
¿El objetivo?
Encontrar la manera de destruir a la Congregación Salesiana.
Y entonces comenzaron a proponer sus estrategias…
PRIMERA PROPUESTA: LA GULA
Un demonio propuso utilizar la gula para provocar:
Inercia para el bien
Corrupción de costumbres
Escándalo
Falta de espíritu de sacrificio
Descuido de los jóvenes
Pero otro demonio respondió que aquella estrategia no sería suficiente.
SEGUNDA PROPUESTA: EL AMOR A LAS RIQUEZAS
El demonio explicó que, si entraba el amor al dinero, también entrarían:
El deseo de comodidades
La ruptura de la caridad
El olvido de los pobres
El interés por vivir mejor
Pero tampoco convenció a todos.
TERCERA PROPUESTA: LA LIBERTAD MAL ENTENDIDA
La estrategia sería conseguir que los Salesianos comenzaran a:
Despreciar las reglas
Rechazar los trabajos difíciles
Crear divisiones entre los superiores
Buscar excusas para abandonar sus obligaciones
Pero entonces apareció otro demonio…
Y presentó lo que consideraba el arma más peligrosa de todas.
CUARTA PROPUESTA: CONVERTIR LA CIENCIA EN UN FIN
La idea era hacer que los Salesianos estudiaran únicamente para adquirir fama y reconocimiento.
Mucho conocimiento…
Pero poco servicio.
El objetivo sería conseguir que despreciaran a los pobres e ignorantes y dejaran de lado precisamente aquello para lo que habían sido llamados:
El catecismo de los niños.
La educación de los pobres.
El confesionario.
El servicio a las almas.
Y algo más: que los sacerdotes atendieran cada vez menos el sagrado ministerio.
Nada de oratorios festivos.
Nada de catecismo para los niños.
Nada de clases para instruir a los pobres y abandonados.
Nada de largas horas en el confesionario.
En cambio, se dedicarían solamente a predicar de manera ocasional y estéril, buscando no la salvación de las almas, sino las alabanzas de los hombres.
Esta propuesta fue recibida con aplausos por los demonios.
Don Bosco comprendió entonces el peligro:
El conocimiento puede convertirse en orgullo cuando deja de estar al servicio de Dios y del prójimo.
Y entonces…
Uno de los demonios descubrió que Don Bosco estaba allí observándolo todo.
Gritó y señaló al Santo.
¡Todos los demonios se lanzaron contra él!
Don Bosco gritaba:
—¡Déjenme! ¡Auxilio!
Finalmente despertó, agotado de tanto gritar.
Al día siguiente comprendió el mensaje que había recibido:
El peligro no siempre está en abandonar el bien de golpe.
A veces comienza cuando los medios se convierten en fines.
La ciencia deja de servir al prójimo y empieza a servir al orgullo.
Los bienes dejan de ser medios y se convierten en un objetivo.
La libertad deja de buscar el bien y se convierte en rebeldía.
Y las reglas dejan de ser una ayuda para la vida espiritual.
Este sueño de Don Bosco sigue siendo una fuerte advertencia:
No basta con saber mucho.
No basta con tener recursos.
No basta con ser libres.
Todo debe estar orientado hacia Dios y hacia el servicio de los demás.
Sueño 131 — Año 1885
Memorias Biográficas de San Juan Bosco, Tomo XVII, págs. 385-387.
San Juan Bosco, ruega por nosotros.






