El 5 de septiembre próximo entra en vigencia la Ley 27.801, que deja atrás el viejo régimen de menores y baja la edad de imputabilidad a los 14 años. Desde esa fecha, muchas conductas que hoy se resuelven en casa o en el colegio, pasan a tener consecuencias penales reales.
Durante más de cuarenta años, lo que le pasaba a un adolescente que cometía un delito estuvo escrito en una ley pensada bajo otra lógica, la del “patronato”, donde el chico no era un sujeto con derechos, sino un menor del que el juez “disponía” casi a su criterio, muchas veces mirando más su situación social que el hecho en sí. Por eso, durante décadas, la frase “soy menor, no me pasa nada” tuvo, además de inocencia, un respaldo legal concreto.






