La caridad, en su esencia, implica amor y compasión hacia los demás, buscando su bienestar. Sin embargo, para que la caridad sea efectiva y saludable, es crucial establecer límites claros. La caridad no debe confundirse con la auto-sacrificio ilimitado, ni con la permisividad ante comportamientos dañinos. La verdadera caridad implica tanto dar como recibir, y saber poner límites es esencial para proteger el propio bienestar y fomentar relaciones saludables.
Esperan ver en el cielo a su hijo: “Nos adelantó como Ferrari”
Ricardo y Mari Carmen, padres de Fray Pablo María de la Cruz, destacan la intimidad que su hijo...





