Una persona con «mamitis» no puede disponer de sí misma, no puede entregarse a una unión. Por ello, es necesario ver al matrimonio con conciencia y entrega
Para un hijo con «mamitis», la mujer es solo un sustituto de la madre -esto vale también en el caso de una hija- y ese vínculo patológico puede ser, según el Derecho Canónico, causa justa para declarar nulo un matrimonio.
El cardenal Angelo Bagnasco, moderador del Tribunal en calidad de arzobispo de Génova y presidente de los obispos italianos, profundizó en el concepto de dependencia.
Sobre todo mostró que la Iglesia es contraria a este tipo de vínculo entre padre e hijo y que, si no madura con el desarrollo del individuo, se vuelve dañino. Sobre todo lo es para la pareja con la que ese hijo va a formar un hogar.
El derecho canónico ante esta situación

Hector Franceschi, ordinario de Derecho Matrimonial Canónico y vicerrector en la Universidad Pontificia de la Santa Croce, y juez del tribunal de Primera Instancia del Vicariato de Roma. Explicó para Aleteia la relevancia que hay en el tema:
«Ante todo debemos preguntarnos si esta afirmación supone una novedad al afirmar que la ‘mamitis’ puede hacer nulo un matrimonio. Yo diría que no».
Continúo explicando la verdadera razón del problema:
«Se trata de incapacidad psíquica: en esos casos, a través de la pericia de un psiquiatra o de un psicólogo, se ponía de manifiesto que no había simplemente una dependencia demasiado fuerte de la madre, sino que era un verdadero desorden de la personalidad».
A menudo estas son situaciones que los psiquiatras atribuyen a un periodo que se remonta a la primera adolescencia. En muchos de estos casos esa dependencia es la que hace nacer un desorden dependiente de la personalidad, y por tanto, una dependencia psicológica del padre o de la madre.
La «mamitis» ocurre más en el hombre
Hector Franceschi señala que en los casos que él ha atendido, por lo general la «mamitis» suele atribuirse más en los hombres, que en las mujeres. Explico que
«Quizás la causa es una madre demasiado posesiva que crea una personalidad muy insegura».
Ya que «el joven siempre va en busca de la aprobación de la madre y, así, no consigue tomar una decisión libremente».
Un matrimonio que fracasa
En estos casos la propia madre, o el hijo que no quiere cortar el cordón umbilical, no han sabido gestionar el problema. Otras veces, en cambio, se trata de una auténtica patología.
Esta patología hace a la persona incapaz de asumir la condición conyugal en sus elementos esenciales, y que busca en la mujer un sustituto de la madre.
Causa de nulidad matrimonial
Franceschi, explico que, al ser esta una causa de fuerza mayor, la nulidad no se debe solicitar por una «mamitis», ya que evidentemente este termino no indica propiamente una causa de nulidad. Podría ser «por incapacidad de asumir las obligaciones esenciales del matrimonio», debido a una «causa psíquica», por ejemplo.
Proceso de nulidad
Durante el proceso, el tribunal estudia, escucha las partes y a los testigos. En esta fase pide también la peritación de un experto para que haga varias visitas al presunto incapaz, con tests diagnósticos.
Después da su opinión técnica sobre la existencia de una patología psíquica, si es anterior al matrimonio, en qué modo ha afectado a la libertad de la persona, etc. Los jueces forman un colegio que decide si consta la nulidad o no consta.
A continuación se va a la segunda instancia, es decir, a un tribunal superior, que deberá confirmar o no la sentencia en primera instancia.
Soluciones antes de nulidad
Franceschi, compartió que, «El mismo Código de Derecho Canónico establece que antes de iniciar la causa el juez debe valorar si es posible la reconciliación o la convalidación o sanación (remedios jurídicos) de un matrimonio nulo».
Finalmente, argumentó que la pareja debe tomar en cuenta hacer todo lo posible para salvar su matrimonio, antes de declararlo nulo.
Fuente: ALETEIA






