¿Sabías que la ciencia reveló que a partir de los 65 el cerebro tiene la tendencia de recordar más lo positivo que lo negativo? Aquí te contamos más</em>
Antiguamente la vejez, se veía como signo de sabiduría y experiencia. De modo que se valoraba mucho esa etapa de vida. Sin embargo, la sociedad actual, nos ha querido mostrar un modelo muy diferente sobre la vejez. De tal manera que, ahora la vejez es símbolo de desgaste, debilidad y son vistos como «inservibles», pero los expertos, muestran lo contrario en estudios sobre el funcionamiento de su cerebro, habiendo mayor inteligencia emocional, la cual, permite traer lo positivo a la mente.
El sesgo de la positividad
La psicóloga Laura Carstensen de la Universidad de Stanford, demostró la llamada Teoría de la Selectividad Socioemocional, como la sociedad percibe negativamente al adulto mayor, por su pérdida de movimiento físico y cognitivo.
Dicha teoría explica que cuando somos jóvenes, buscamos conocimiento y experiencias (aunque sean estresantes) porque sentimos que tenemos todo el tiempo del mundo.
Al envejecer, la percepción del tiempo cambia; el cerebro entiende que el tiempo es finito y prioriza metas emocionales inmediatas: sentirse bien aquí y ahora. Por ello, las personas mayores de 60 años, tienden a quedarse con los buenos momentos y experiencias que ofrece esta etapa de vida.
La anatomía de la felicidad
Si bien, el cuerpo humano va cambiando a medida que envejece. Las investigaciones han encontrado que la amígdala y el recuerdo en las personas de la tercera edad, se activa menos ante imágenes negativas, es por ello que mantiene o aumenta su activación ante imágenes positivas en comparación con una persona joven.
Ahí no termina todo, ya que durante esa etapa se activa la memoria selectiva, de modo que, el cerebro procesa la información negativa de manera más superficial, mientras que los recuerdos alegres se consolidan con mayor fuerza.
Beneficios que ocurren ante el sesgo de felicidad
A continuación, te mostraremos los beneficios del sesgo de la felicidad que ocurre al pasar los 60 años.
Resiliencia emocional: Recordar lo positivo ayuda a enfrentar duelos o enfermedades con una mejor actitud.
Salud física: El optimismo está ligado a un sistema inmunológico más fuerte y a una menor liberación de cortisol (la hormona del estrés).
Relaciones más sanas: Al priorizar lo bueno, los adultos mayores tienden a evitar conflictos innecesarios y a cultivar vínculos más profundos.
El arte de envejecer con gratitud
Si bien, hay factores que no podemos ocultar como las arrugas, las canas, entre otras más, es verdad que el cerebro otorga a los adultos mayores la capacidad vivir con tranquilidad y felicidad, ya que también disminuyen los juicios las comparaciones, haciendo más ligera la vida. Ya que a medida que la experiencia crece, también la claridad sobre lo que es verdaderamente esencial en la vida. Tengamos una «mirada positiva» hacia nuestros adultos mayores y redescubramos su valor.
Fuente: ALETEIA





