Las redes sociales y la sobreinformación acerca de la crianza han llevado a muchos padres a un extremo en el que los hijos se convierten en un conjunto de proyectos, ¿Cuál es el punto de equilibrio?
En una época donde nunca había existido tanta información sobre cómo criar «mejor» a los hijos y qué técnicas utilizar, muchos padres optan por vivir con la sensación de que podrían estar haciendo más por sus hijos. Pero, ¿qué ocurre cuando el deseo de ofrecerles todas las oportunidades termina robándoles algo igual de importante que es el tiempo para que los niños sean niños.
Muchos padres pueden llegar a saturar a sus hijos con clases extracurriculares, ya sea natación, fútbol o cualquier otra actividad que no solo los ocupe, sino que también les enseñe más a temprana edad. Muchos padres observan contenido en redes sobre «la mejor manera de educar a los hijos». Llevándolos a clases de inglés, fútbol, natación, robótica, música, entre otros más.
Cuando los hijos se convierten en un proyecto
Sucede cuando el amor de los padres comienza a estar condicionado por resultados o cuando toda la crianza gira en torno a alcanzar determinadas metas, yendo más allá de simplemente motivar y educar.
Algunas señales son:
- Inscribirlo en múltiples actividades sin considerar sus intereses.
- Presionarlo constantemente para destacar.
- Compararlo con otros niños.
- Esperar que continúe el negocio familiar, estudie determinada carrera o cumpla sueños que fueron de los padres.
- Sentir frustración cuando desarrolla gustos distintos.
En estos casos, el hijo deja de ser visto como una persona única y comienza a ser visto como una extensión del adulto.
¿Por qué sucede?
Convertir a un hijo en proyecto, nace de un deseo de darle a los hijos lo que los padres no tuvieron durante su infancia y es entonces de ese amor combinado con heridas, miedos o expectativas que surge la exigencia en los hijos.
Consecuencias en los hijos
Cuando un niño siente que debe cumplir expectativas para ser aceptado, pueden aparecer distintas consecuencias. Entre ellas:
- Perfeccionismo
- Ansiedad
- Baja autoestima
- Dificultad para descubrir su verdadera vocación
- Miedo a decepcionar
Si bien debe de haber un perfil de crianza con dirección, también debe de dar libertad a los hijos y de permitirles aprender a su tiempo y ritmo. Es decir, conforme a su etapa de crecimiento. Aquí te mostramos algunos consejos, basado en lo que los especialistas señalan apropiado.
1 – Descubrir antes que imponer
Cada hijo tiene talentos, personalidad y tiempos distintos. La tarea del padre consiste en ayudarle a descubrirlos.
2 – Separar nuestros sueños de los suyos
Es sano preguntarse:
- ¿Esto lo desea mi hijo?
- ¿O lo deseo yo?
Responder con honestidad puede cambiar muchas decisiones.
3 . Valorar el esfuerzo más que el resultado
Los hijos necesitan saber que son amados incluso cuando fracasan. Esto fortalece su autoestima y resiliencia.
4 – Permitir que se equivoquen
Cometer errores forma parte del crecimiento. Resolverles todo o impedir cualquier fracaso limita su madurez.
5 – Escuchar más
Muchas veces los hijos ya expresan quiénes son, pero los adultos estamos demasiado ocupados intentando dirigir su camino. Escuchar es una forma profunda de amar
6 . Un desarrollo pleno
Quizá el mayor regalo que un padre puede ofrecer no sea un camino perfectamente trazado, sino la libertad para que su hijo descubra quién es realmente. Porque los hijos no necesitan ser el proyecto perfecto de sus padres. Necesitan ser amados lo suficiente para convertirse en la persona que Dios soñó desde el principio.






