EL SERMÓN DE SAN FRANCISCO

Escrito por Jorge Sotomayor

12/22/2025

Sección: Lo que se cuenta

 

Un día, al salir del convento, San Francisco se encontró con el hermano Junípero. Era un fraile sencillo y bueno, y San Francisco lo quería mucho.

Al encontrarlo, le dijo: «Hermano Junípero, venga, vamos a predicar». «Padre mío», respondió, «usted sabe que tengo poca educación. ¿Cómo podría hablarle a la gente?». Pero cuando San Francisco insistió, el hermano Junípero accedió.

Recorrieron la ciudad, rezando en silencio por todos los que trabajaban en las tiendas y los jardines. Sonrieron a los niños, especialmente a los más pobres. Intercambiaron algunas palabras con los ancianos. Acariciaron a los enfermos. Ayudaron a una mujer a cargar un pesado recipiente lleno de agua. Después de recorrer toda la ciudad varias veces, San Francisco dijo: «Hermano Junípero, es hora de volver al convento».

«¿Y nuestro sermón?»
«Lo hemos hecho… Lo hemos hecho», respondió el santo sonriendo. Si llevas el aroma del almizcle en el bolsillo, no hace falta que se lo digas a todo el mundo. El aroma hablará por ti. El mejor sermón eres tú.

Breve reflexión

Esta historia nos recuerda que el Evangelio se proclama, ante todo, a través de la vida. Los gestos sencillos, la bondad silenciosa y el amor concreto hablan más que mil palabras. Ser testigos auténticos es el sermón más verdadero y creíble que podemos ofrecer cada día.

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