“Entre los pucheros anda el Señor” y otras frases inspiradoras de santos sobre este servicio
l trabajo en la cocina, pelando patatas por ejemplo, es una oportunidad de encuentro con Dios. Lo han experimentado muchos santos a través de los siglos.
La reformadora del carmelo Teresa de Ávila, por ejemplo, se lo enseña así a sus monjas en el Libro de las Fundaciones:
«Cuando la obediencia os trajere empleadas en cosas exteriores; entended que, si es en la cocina, entre los pucheros anda el Señor ayudándoos en lo interior y exterior».
La mística española aseguraba que Dios nos busca siempre a cada uno, también entre las cazuelas y los estropajos.
Hacer pan
La santa mexicana Conchita Cabrera también escribió sobre estos trabajos, en el ámbito doméstico, e incluso legó un recetario familiar.
El diario espiritual de esta madre de familia numerosa refleja cómo ponía amor y ofrecía a Dios tareas como hacer pan, servir el desayuno a sus hijos, ordeñar o coser.
Estaba convencida de que también en esos trabajos ordinarios Jesús la estaba atrayendo hacia Él.
“¿A qué has venido?”
En su monasterio, el místico san Rafael Arnáiz, además de contemplar la naturaleza, dibujar y rezar, realizaba trabajos físicos como transportar cestos de patatas de la despensa a la cocina o trabajar el huerto.
La dureza del trabajo y del estilo de vida cisterciense y las dificultades a causa de su diabetes llegaron a hacerle llorar.
“Más de una vez en aquellos días regaba los terrones que arrancaba con mi azadón, con unos lagrimones del tamaño de naranjas”, reconoce el joven en una carta que escribió a su tío.
“Pronto reaccionaba -añade enseguida-; me acordaba de la pregunta que se hacía nuestro Padre san Bernardo: Bernardo ¿a qué has venido?…, redoblaba entonces mis fuerzas en el trabajo y si alguien hubiese estado muy cerca de mí, me habría oído cantar una cosa que empieza así: Virgen del santo Recuerdo, que nunca te podré olvidar”.
El trapense español encontraba en la Madre del cielo “el gran remedio”. “¡Si vieras cómo me ha tratado la Señora! -compartía-. Nunca sabremos bastante lo que nos quiere María”.
Los consejos de san Benito
La influyente Regla de san Benito que inspira desde hace siglos comunidades, familias y organizaciones de todo tipo, dedica el capítulo 35 a los que trabajan en la cocina; está lleno de sabias recomendaciones como estas:
“Que nadie se dispense del trabajo de la cocina, a no ser por enfermedad o por estar ocupado en un asunto de mucha utilidad, porque de ahí se adquiere el premio de una caridad muy grande”.
“Dése ayuda a los débiles, para que no hagan este trabajo con tristeza; y aun tengan todos ayudantes según el estado de la comunidad y la situación del lugar”.
“Devuelva el mayordomo los utensilios de su ministerio limpios y sanos”.
“Que a la hora de la refección sirvan a sus hermanos sin murmuración y sin grave molestia”.
“Los semaneros que entran y los que salen, se pondrán de rodillas en el oratorio a los pies de todos, pidiendo que oren por ellos”.






