Cuando todos los sacerdotes católicos se pongan las sotanas nuevamente, disminuirá el mal en el mundo y el enemigo quedará sin poder absoluto.
– En cambio, si yo me siento desmayar y observo a un hombre vestido de doctor, hay probabilidades que corra tras él pidiendo ayuda, por el simple hecho que va vestido de doctor –
– Y si alguien entra en mi casa a robar y salgo a la calle por ayuda, y veo a lo lejos a dos policías uniformados, tengo la seguridad de que están en servicio y puedan auxiliarme, por el simple hecho de que llevan sus uniformes puestos –
– Sin embargo, aunque valla en pecado mortal y con el deseo de cambiar mi vida y no queriendo arrebatarla, a lo lejos veo a un hombre con sotana, ten por seguro que el espíritu Santo conmoverá mi alma y me llevará a sus pies para pedir redención y así restaurarme nuevamente. Por el simple hecho de que lleva su sotana!
– Pero si voy por la calle sin aliento de vivir y no logro reconocer entre la multitud a un siervo del señor, ¿Cómo voy a sentir el deseo de animar mi alma y recuperar mis fuerzas, si no hay nadie que me acompañe en mi soledad! mi alma está en peligro de muerte ?-
Por lo tanto, la sotana no hace al sacerdote pero si le da su identidad entre la multitud y las almas necesitadas se acercarán a él por fé y con valor de restaurar sus vidas.
¡Que vuelva la sotana!






