¿PROVOCADO POR TU HIJO ADOLESCENTE? CÓMO MANTENER LA CALMA

Escrito por Jorge Sotomayor

09/15/2025

Sección: Lo que se cuenta

Criar a adolescentes puede reabrir viejas heridas y poner a prueba tu paciencia. A continuación te explicamos cómo la fe y la empatía pueden guiar tu respuesta

 

Es una escena que muchos padres conocen bien: tu hijo adolescente pone los ojos en blanco o responde con una sola palabra, y de repente sientes que te hierve la sangre. Puede que ni siquiera sea su intención molestarte, pero te enfadas al instante y pierdes la paciencia. No te desanimes, no eres la única madre o el único padre al que le pasa esto, y no significa que seas un mal padre.

De hecho, los expertos en crianza nos recuerdan que tener paciencia con nuestros hijos se trata realmente de controlarnos a nosotros mismos, no de «arreglar» a nuestros hijos, como explica Crossroads. En otras palabras, nuestros hijos no son en realidad la causa de nuestra impaciencia; la ira que surge proviene de nuestro interior y de cómo decidimos reaccionar.

Esta dura verdad puede ser liberadora: si el problema radica en nuestras reacciones, entonces, con la ayuda de Dios, podemos cambiar nuestras propias respuestas.

 

No eres un mal padre

teenager- adolescence

En primer lugar, recuerda que solo eres humano. Todos los padres tienen desencadenantes emocionales: puntos sensibles formados por nuestra personalidad, el estrés o incluso nuestras propias heridas infantiles. No elegimos estos desencadenantes, y reaccionar de forma exagerada no te convierte en una persona malvada o indiferente; significa que algo en ti está herido o se siente amenazado. Tu reacción exagerada no es intencionada y, desde luego, no significa que tengas un corazón «malo».

Así que, en lugar de ahogarte en la culpa, respira hondo y sé indulgente contigo mismo. Reconoce que esto es una señal de que debes prestar atención a tus necesidades internas y pide a Dios que te ayude a sanar esas áreas. Cuanto más comprendas por qué te molesta cierto comportamiento de los adolescentes, mejor podrás abordarlo con calma en el futuro.

Consejos prácticos para mantener la calma cuando te sientes provocado

1 – Haz una pausa (y reza) antes de reaccionar:

En el momento en que sientas que te estás enfadando, intenta hacer una pausa. Respira profundamente varias veces y reza una breve oración para pedir paciencia. Incluso una breve pausa puede evitar un arrebato del que te arrepentirás. Si lo necesitas, no pasa nada por alejarte temporalmente de una discusión y volver sobre el tema más tarde.

De hecho, a veces es mejor esperar hasta que te hayas calmado (aunque eso signifique abordarlo al día siguiente, cuando estés descansado) para discutir el problema con tu hijo adolescente. Un padre tranquilo es mucho más eficaz que uno enfadado.

 

2 – Elige sabiamente tus batallas

No todos los errores o las habitaciones desordenadas tienen que convertirse en un enfrentamiento. Un mantra útil para los padres abrumados es «elige tus batallas». Esto significa dar prioridad a lo que realmente importa y dejar pasar las cosas sin importancia cuando sea necesario.

 

3 – Conoce tus puntos débiles

Toma nota de cuándo eres más propenso a perder la paciencia. ¿Es durante las caóticas prisas matutinas, al final de una agotadora jornada o justo después del trabajo? Quizás te enfadas más rápido cuando tienes hambre o has dormido poco. Estos patrones son pistas. Si puedes anticipar tus momentos de vulnerabilidad, podrás planificar con antelación. Por ejemplo, si la hora de hacer los deberes entre semana siempre te provoca frustración, intenta darte un respiro de cinco minutos (y tal vez rezar en el coche o en el dormitorio) antes de ponerte manos a la obra.

4 – Asegúrate de no estar agotado

El cuidado personal básico, como un descanso adecuado, un tentempié saludable o un momento de tranquilidad, puede aumentar drásticamente tu paciencia. Al fin y al cabo, cuando tu «depósito» está lleno, es más fácil responder con serenidad y amor.

5 – Practique la empatía con su hijo adolescente.

Puede parecer contradictorio cuando estás enfadado, pero hacer una pausa para ver la situación desde la perspectiva de tu hijo adolescente puede disipar gran parte de tu ira. Quizás el mal humor de tu hijo se deba a que ha tenido un día horrible en el colegio, o quizás el desorden de la habitación de tu hija sea su forma de ejercer un poco de control sobre su vida.

6 – Encontrar la paciencia a través de la fe y la perspectiva

Salud espiritual

 

Ningún padre lo hace bien todo el tiempo. Habrá días en los que levantes la voz o manejes mal las cosas. Cuando eso suceda, no te desesperes: pídele perdón a tu hijo adolescente, aprende de ello y recuerda que incluso los padres más santos han pasado por pruebas similares.

7 – Piensa en la Sagrada Familia

¡Solo podemos imaginar la angustia que sintieron María y José cuando Jesús, de 12 años, se quedó en el templo de Jerusalén durante tres días sin decirles nada!

 

Esto es amor

Por último, nunca olvides que la paciencia es más que simplemente contener la lengua: en realidad, es una forma de amor. Las Escrituras nos dicen: «El amor es paciente…» (1 Corintios 13:4), y cada vez que practicamos la paciencia, estamos eligiendo amar un poco más a nuestros hijos.

No te convertirás en un padre perfectamente paciente de la noche a la mañana, pero puedes crecer día a día. Ora por la paciencia, apóyate en el ejemplo de Dios (Él es tan paciente y misericordioso con nosotros) y da pequeños pasos para mejorar.

 


Fuente: ALETEIA

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