Recuperar la confianza de un hijo adolescente exige pasar del control al diálogo, escuchando sin juzgar y convirtiéndose en su mejor aliado.
En esa edad los hijos suelen iniciar un proceso de franca independencia de los papás, se reduce mucho el querer convivir con la familia, se prefiere estar con los amigos y tener actividades lejos del hogar.
La búsqueda de identidad y los cambios en la adolescencia
Están inmersos en la compleja tarea de construir su propia identidad y comenzar a definir sus gustos y preferencias, sin que los papás les digan lo que tienen que hacer y por ello aparece un claro tinte de rebeldía.
Hay muchos cambios físicos y hormonales, se crece y modifica desde su cuerpo hasta su voz y desde luego su manera de pensar. Surgen emociones y sentimientos distintos a los que se vivieron en la infancia y aparecen nuevas versiones, especialmente en el modo de expresar y recibir el afecto y el cariño.
Un pensamiento más crítico e independiente
Sucede algo muy particular que inician a vivir, vuelcan su pensamiento hacia adentro, en una inquietante aventura por explorar su mundo interior. Dentro de lo cual se revisan, con un cierto detalle, las ideas, las creencias, las razones de las cosas, lo justo o no, lo que vale la pena y en fin todo lo que hasta ahora han recibido de las enseñanzas de sus padres y maestros y en general de la cultura de su entorno.
Nace así, un pensamiento más crítico y cuestionador, dado que quieren ya empezar a tener su propia opinión. Van a discutir y debatir todo lo que se les ocurra y por supuesto que no siempre lo harán de buena manera. Al ir aumentando su seguridad en sí mismos irán creciendo los retos y desafíos a la autoridad y ya no van a obedecer ni aceptar las instrucciones y reglas sin cuestionarlas y sobre todo los castigos y regaños van a provocar más coraje y rebeldía que en la infancia.
Del control al diálogo y la empatía
Esta introducción al mundo de tus hijos, es para que consideres la gran importancia que tiene el escucharlos y comprenderlos. El ya no someter y obligar, sino el dialogar y acordar. Es más importante el convencer que el imponer. Se trata de dejarlo ser y darle más oportunidad de que vaya tomando sus decisiones sin criticar ni prohibir.
La confianza la vas empezar a recuperar, cuando descubras de qué manera la perdiste o nunca la conseguiste. Ahora ya es tiempo de hacerlo.
Claves para reconstruir la confianza
Un primer paso es establecer un mejor y más frecuente diálogo con ellos y procurar no hacer gestos ni tener reacciones de desaprobación o molestia por lo que te dicen. Solo escucha y trata de comprender de la mejor manera posible. Es decir, no juzgues ni critiques lo que te cuentan.
Ya que logres transmitirle que estás dispuesto a escucharlo y entenderlo, ahora lo importante es la confidencialidad de lo que te revele, y no se lo cuentes a nadie más. Ha depositado en ti algo personal y tal vez íntimo. Por ello no lo divulgues.
Si te cuenta algo muy personal y negativo que ha hecho, no reacciones como una autoridad y quieras regañar o castigar, simplemente trata de hacerlo sentir que entiendes su situación y que quieres saber cómo lo va a resolver o superar.
Convertirse en un aliado incondicional
La confianza va a brotar cuando se dé cuenta de que tiene un aliado en sus papás y que se puede apoyar en ustedes para ir resolviendo sus dudas y problemas. Ahora sabe que cuenta con ustedes y que puede decirles lo que sea y estarán dispuestos a realmente comprenderlo y ayudarlo a salir adelante.
La confianza exige lealtad, sinceridad, presencia constante y en todos los temas. Es un testimonio inquebrantable de que hay plena disponibilidad para acompañarlo en su crecimiento y ayudarlo en los momentos más difíciles. La confianza es la base del verdadero Amor.
Fuente: ALETEIA






