¿TE TRATAS CON COMPASIÓN O ERES MUY EXIGENTE CONTIGO MISMO?

Escrito por Jorge Sotomayor

09/10/2025

Sección: Lo que se cuenta

«Solo los débiles necesitan compasión», ¿cuántas veces hemos repetido esta u otra frase similar cuando pasamos por una situación difícil?

La compasión es el sentimiento que nos ayuda a ver con ojos de misericordia, procurando la empatía y ternura. Muchas veces, este término se confunde con lástima y pena. 

Sin embargo, es todo lo contrario, pues cuando vemos con ojos compasivos, nos damos la oportunidad de obrar cálidamente para ayudar, consolar y calmar. Es decir, nos recuerda que somos amados.

 

¿Qué hay de la autocompasión? 

Compasión

 

Es difícil llevar a cabo este sentimiento cuando se trata de uno mismo. Ya que, por lo general, buscamos aplicarlo en los demás, pero ¿qué hay cuando se trata de nosotros mismos? 

Cuando te ves al espejo, ¿te preguntas cómo estás y si hay algo que reparar, o bien te hablas con amor, docilidad y cariño? La autocompasión nos ayuda a ver nuestra verdadera esencia y ser pacientes con nuestro proceso, especialmente cuando pensamos que fracasamos o cuando cometimos algún error. 

 

¿Por qué nos cuesta tener compasión?

Uno de los juicios que más peso tiene en nuestra vida es el juicio propio, y es que cuando vemos a un amigo tropezar o sentirse mal, buscamos la manera de reconfortarlo y hacerlo sentir mejor, ¿pero qué sucede con nosotros? Por lo general, todo recae en tres puntos. 

1 – El peso de la autoexigencia

Vivimos en una cultura que valora el rendimiento, la eficiencia y el éxito por encima del bienestar emocional. Desde pequeños aprendemos que equivocarse está mal, que debemos ser los mejores y que el valor personal se mide por los logros. 

Esta presión se va interiorizando y, con el tiempo, se transforma en una voz interna que exige perfección y castiga cualquier falla, por pequeña que sea.

2 – Confundimos compasión con debilidad

Muchas personas temen que ser amables consigo mismas las vuelva «flojas» o complacientes. Creen que si no se exigen al máximo, perderán la motivación o se estancarán. 

Sin embargo, la compasión no significa rendirse ni justificarse ante todo. Es reconocer el sufrimiento sin añadirle más dolor, es sostenernos con comprensión para poder avanzar con más claridad y fuerza.

 

3 – Aguantar en silencio

En ocasiones solemos fingir que no pasa nada o bien, confundir fortaleza con aguantar y «no mostrar debilidad». Bajo estas ideas, cuesta pedir ayuda por miedo a mostrarnos vulnerables ante los demás. 

Como resultado, nos acostumbramos a ignorar nuestras emociones, a seguir adelante a toda costa y a minimizar nuestro propio dolor.

 

4 – No sabemos hablarnos con amor

calma vs exigencia

 

No existe una materia que nos enseñe a cómo tratarnos correctamente. En la antigüedad, este era un tema del cual no se hablaba para nada. Por lo que, aprendimos a sobrevivir, arrastrando nuestros sentimientos. 

Actualmente se habla con mayor frecuencia del tema, para adentrarnos a nuestro interior y conocer nuestras emociones y sentimientos para poder darles el cuidado necesario. 

Cómo cultivar la autocompasión

Uno de los grandes beneficios cuando se trata de mejorar la salud emocional, es que regula nuestra mente, de tal forma que nos ayuda a reducir la ansiedad y la depresión. Ayudándonos a tener una mejor resiliencia emocional. 

Finalmente, ¿qué podemos hacer para hablarnos y tratarnos con compasión? 

  • Escuchar tu diálogo interno y suavizarlo
  • Tratarte como tratarías a un ser querido o bien cómo te trataría Jesús
  • Aceptar tus emociones sin juzgarlas
  • Perdonarte por tus errores
  • Oración y meditación
  • Buscar apoyo sin sentir culpa

Todos estos puntos te ayudarán a cultivar la autocompasión y mejorar tu bienestar, recuerda que estar bien con uno mismo, impacta en nuestras relaciones con los demás, así como en las diferentes áreas de nuestra vida.

 

 


Fuente: ALETEIA

Noticias Relacionadas