«Tengo pena de volver al confesionario»

Escrito por Jorge Sotomayor

08/31/2026

Sección: Lo que creemos

Muchas personas sienten vergüenza al caer repetidamente en las mismas faltas y llegan a pensar que la paciencia de Dios tiene un límite. Sin embargo, San Agustín recordaba que Dios jamás se cansa de perdonar; somos nosotros quienes a menudo nos cansamos de acudir a su misericordia.

Pensemos en la salud física: si enfermamos de nuevo, no evitamos al médico por vergüenza de haber estado antes en la consulta. Acudimos con confianza buscando curación. El Sacramento de la Reconciliación opera de la misma manera en el alma.

Jesucristo conoce perfectamente nuestras debilidades y las batallas cotidianas que libramos. Él no nos espera en el confesionario con una actitud de condena, sino con los brazos abiertos para sanar, restaurar y otorgar la gracia de la absolución a través del sacerdote.

La vergüenza o el desánimo no deben convertirse en un obstáculo que nos aleje de la fuente de la gracia. Cada caída es una invitación a levantarse con humildad y a buscar el perdón con un corazón arrepentido.

Si has vuelto a fallar, no te quedes en el suelo. Acude nuevamente a la Confesión sacramental y permite que el Señor renueve tu vida con su amor misericordioso.

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